ASTRID
Tibu, norte de Santander, enero del 94
En un pueblo de la región del Catatumbo, nace una niña, la segunda
de su familia que fue planeada, luego de la muerte prematura de su hermana, un
año antes. Su padre, un hombre de disciplina militar, de alma revolucionaria y
de carácter fuerte. Su madre, una mujer buena, fuerte y luchadora, para ella,
la mejor mamá del mundo. La cuarta hija de su madre y la segunda de su padre,
por aquello de que él, era el segundo esposo de ella. En medio de una época llena
de pobreza, trajo alegría y esperanza a sus padres, en palabras de sus
hermanas, por poco, la única hija que ellos de verdad amaron. Su nombre
escogido por su mamá, pensando en la novela venezolana de la época, fue seleccionado
precisamente para que su hija siempre se sintiera como una reina, después de
todo, siempre fue la razón de vivir de sus padres.
Carolina, como la llamaban todos, crecía en un pueblo
azotado por la violencia que cada día se volvía insoportable. De bebe, su mama
como todas, supongo, creía que ella era la mas linda de todas, teoría que fue
descartada cuando años después la misma carolina vio sus fotos de chiquita y se
sorprendió de pensar que era calva y gorda. De todos modos para su mama siempre
fue lo mas bonito que salio de su vientre. Una niña tímida, tal vez por
sentirse siempre vigilada por su padre y con temor a el. Bastante morena, muy
parecida físicamente a su padre, y como su misma madre decía, puro figueroa. Era
ingeniada, desde bebe se veía venir el mismo carácter de su padre, sin embargo
bajo la crianza de el, fue que moldeo muchas de las practicas que le servirían para
llegar lejos en la vida.
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