los papas de carolina
Sus padres tenían diferencias que nunca pudieron arreglar. Su
papá era un desempleado mas, había tenido una de las mejores tiendas del
pueblo, pero por su derroche de dinero y su problema con la bebida, las había dejado
en la calle, literalmente. Doña Aleyda tuvo que ponerse a trabajar nuevamente,
como aseadora en un colegio de ricachones, de puros hijos de petroleros. Su rutina
de trabajo era muy dura. Sin embargo don felix nunca mas consiguió un buen
empleo, siempre se metía en negocios chichipatos. Y así pasaba el tiempo,
siendo el quien atendía la casa y doña aleyda quien llevaba el sustento. La relación
de los dos era terrible, el por su problema con la bebida, se perdía desde los
jueves o viernes y cuando aparecía nuevamente, llegaba borracho, desarreglado y
buscando pelea, la parte mas terrible de la infancia de carolina, ver como su
padre golpeaba a su mama. Si, el mismo que e las mañanas era tan cariñoso con
ella, en las noches de fines de semana se convertía en el bufón del pueblo y en
el villano de su casa, desahogando su frustración en golpes contra doña aleyda,
que sin mas reparo que dejarlo, solo se iba unos días de la casa, y después volvía,
pues ella quería que su hija tuviera un hogar, lo que años después logro
entender, es que es mejor crecer en un hogar dividido, que en un ambiente de violencia,
pues el daño de estas escenas perturbo para toda la vida, la mente de carolina.
Don felix era alcohólico, muchos años después lo reconoció. Uno
de los consentidos de doña ilia, no termino sus estudios en el sena y presto
servicio militar en Venezuela, allí descubrió su pasión por la política y la revolución.
Era un hombre letrado, leía cuanto libro se le cruzaba, y lograba deducirlo en
unos párrafos, muy inteligente, se creía el mejor con las matemáticas, pero
siendo honestos, nunca tuvo una verdadera estabilidad económica, quizás por sus
malas decisiones. Lo mas terrible del caso, es que se creía superior a mucha
gente, mas inteligente, mas capaz, mas todo.
Doña aleyda, una mujer de campo, una soñadora incansable, una
mujer alegre y vivaz, con una belleza que carolina nunca vio en nadie mas, para
ella su mama era la mas hermosa de todas las mujeres, y no era porque fuera su
madre es que de verdad era hermosa, de piel blanca, con unas hermosas chispitas
como pecas, unos ojos coquetos color café, una nariz respingada perfecta, de
estatura media, de pelo rojizo, delgada y muy elegante. Ella era la mejor mama
del mundo para carolina. No era muy cariñosa, pues fue criada en un hogar
bastante tosco, los abrazos la incomodaban, pero carolina lograba lo que
ninguna de sus hermanas , hacer que su mama sonriera por un abrazo, o una
palmada en las nalgas, o un simple beso. Ella era así, y eso derretía a su
mama, pero la máxima expresión física de cariño que doña Aleyda profesaba era
agarrarle las orejas o devolverle la nalgada por sorpresa. Era lo único que
tenia diferente doña aleyda, y al mismo tiempo eso la hacia aun mas especial. Porque
como madre se esforzó por ver a carolina como una profesional, y descanso
nunca, trabajo y trabajo duro, para que a su hija no le faltara nada.
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